Diego, el “Rey del acordeón”

Diego, el “Rey del acordeón”

¿Cómo llegaste a la música?

Mi papa toda la vida estuvo  en un grupo musical que se llamaba “Los Dados Rojos”. Mi papa tenía 10 años cuando se quedó con mi abuelo y vivían en la calle Urquiza y Dorrego. Mi abuelo era guitarrista y  los músicos iban a su casa, cuando lo escuchaban a mi viejo tocar le pidieron permiso a mi abuelo para llevarlo a tocar con ellos. Mi papa a los 10 años ya tocaba en boliche. Cuando mi papa creció y entro en la policía, nos fuimos a vivir a Sarmiento, que es un lugar de mucha señalada. Los colonos sudafricanos hacían fiestas muy grandes, y faltaba un acordeón, asi que mi papa se consiguió uno y comenzó a tocar. Ahí me empezó a llamar la atención a mí, así que un tío me enseñó a tocar.

El acordeón fue el primer instrumento que tocaste…

Sí, yo quería tocar el acordeón a piano, pero mi tío Lalo quiso enseñarme a tocar pero la verdurela, a botones. Cuando aprendí a tocar la verdulera, conocí otro mundo porque no me llamo  nunca más la atención el acordeón a piano. Cuando empecé a tocarla, me olvide de tener novia.

Se criaron en Sarmiento con tus hermanos,  ¿cuándo vuelven a Comodoro?

En la década del 90 nos vinimos a vivir acá. En Sarmiento teníamos un grupo de danzas que se llamaba Peña la Corralera y acá no sé cómo se le dio a mi mama de llevarnos a bailar a un festival que se hacía en la plaza San Martin. En ese tiempo ya estaba el Camaruco hace años, así que ahí nos fuimos a hacer más conocidos con la danza y empezamos a ir a las peñas. Mi tío Lalo que era del campo, le propuso a mi papa hacer un grupo de  acordeón y guitarra, pero no de chamame sino de rancheras y valseado. Así que formaron el grupo Los Corraleros, hasta el 94 más o menos.  En el 97, yo me compre mi primer verdulera, y como mi tío ya estaba cansado de tocar, propuso que yo toque en su lugar.

En punta Borja grabamos el primer disco de los Reyes del pago.

¿Por qué empezaron la banda?

La idea de la banda fue no solo hacer chamame con los acordeones que tocamos nosotros, sino que al venir de Sarmiento somos más gauchescos,  y queríamos rescatar eso, la música de campo. Como nuestro apellido es Rey, y del  lugar de dónde venimos es “el pago” por esa razón es el nombre, no era porque somos buenos para pagar (risas).

¿Son todos familiares?

Si, con el tiempo nos empezó a ir muy bien así que incorporamos a otros músicos. Ahora volvimos a ser solo 3 integrantes, pero siempre mantenemos la raíz de lo criollo sin agregarle instrumentos como la batería, solo queremos lo esencial.

¿Con que instrumentos está compuesto?

Acordeón, guitarra y bajo acústico.

¿Tocan sólo en Comodoro?

Por lo general, nuestras actuaciones son afuera. Acá hace unos años empezó a crecer el folklore, se generó un fanatismo tremendo. Por lo general, cuando íbamos a tocar, siempre querían que al final recién toquemos chamame, y eso nos cansó.

Generalmente, vamos a tocar mucho a Santa Cruz y a la región de Chile.

¿Cómo llegan a tocar a Chile?

Yo llegue en el 2002, cuando fue la tragedia de Cromañón… Acá se empezaron a limitar las actuaciones, por las habilitaciones y exigencias, lo que provoco que a los músicos se les restrinjan los lugares para tocar. A mí me invitaron una vez a Chile, a Coyhaique para tocar chamame, y después empezamos a ir con los Reyes del Pago. Allá había más libertad para tocar, así que se nos hizo más fácil. Inclusive en el 2012, la municipalidad de Coyhaique nos pidió que dejemos un disco a modo de recuerdo. El disco se llama “Hay baile en Lago Frio”, porque cada vez que vamos a tocar, en una estancia que se llama Lago Frio se juntaban todos los músicos de Coyhaique ahí y se armaban grandes acordeonadas.

¿Cómo convive el chamame argentino y el folklore chileno?

En Chile, hace muchos años entro muy fuerte el corrido mexicano, aparte del folklore chileno. De Puerto Montt para abajo, la Patagonia chilena, siempre fue más afincada con la Patagonia argentina, ellos para llegar a distintos lugares iban por ruta argentina. En ese tiempo había más carreta, tardaban meses en llegar, entonces ahí se mezclaban las costumbres. Entraban de boina, bombacha y con los vinilos de Rafael Rossi.

¿O sea que lo tienen asumido como autóctona a nuestra cultura?

Si, la ranchera y la balseada. Inclusive en muchas partes de la Patagonia chilena, cuando inauguran una calle, lo hacen con la ranchera “Mate amargo” que es argentina, pero ellos la consideran como pionera de allá, es más bien regional. Nosotros llegamos con el chamame y nos va muy bien allá.

 

¿Cómo es la movida folklórica comodorense? ¿Cómo es la calidad de nuestros artistas?

La calidad siempre fue muy buena. Ahora hay mucha juventud, hay grupos de pibes que tocan muy bien, como La Legua, El Dúo Aruma, y otros.

Antes, cuando yo era chico y quería aprender era más complicado, porque los acordeonistas eran maniosos para enseñar, uno como joven estaba abajo tratando de ver que podía manotear y se complicada mucho. Ahora como profesor trato de no hacerlo, de incentivar a los chicos.

Con las peñas folklóricas, antes de Cromañón y después, fue un cambio rotundo. Antes había 4 o 5 peñas por noche, hasta los días de semana. Comodoro era la capital cultural de la Patagonia, era como Cosquín. Había peñas por todos lados. Después se dejó de hacer, en 2006 pedí permiso para hacer una peña y me pusieron un montón de trabas, así que tuvimos que hacerlas sin los permisos de cultura, para poder juntar plata para un acordeón nuevo. Eso fue lo que paso muchos años después, solo un par de personas que son una especie de productores que tenían los permisos. Recién ahora se está descontracturando más.

En otros lados, como Chile, los artistas regionales tienen mucha importancia porque los contratan y les hacen las movilizaciones como si fueran artistas nacionales, te dan el lugar para alojarte y todo completo. Así si dan ganas, porque te facilitan las cosas.

Espero que ahora que hay Sindicatos de Músicos, que luchen por los músicos.

Si tuvieras que agregar o quitar algo de Comodoro,  ¿qué seria y por qué?

Que quitaría no sé, yo como comodorense aprendí a querer sobretodo el viento. A mí me ha pasado que estuve dos meses afuera en lugares que son un paraíso… Comodoro tiene cosas que otros lugares no, es culturalmente muy rico.

A pesar de que acá hay una industria que nos contamina, así como los temas sindicales y políticos y su fanatismo.

Como músicos, nunca hemos tenido auspicio, entonces resulta imposible grabar los discos o hacer una producción. Ojala algún día lleguemos a que  acá en Comodoro los músicos reciban ayudas desde cultura para seguir generando arte.  Sabemos que somos muchos, somos más de 200 músicos en comodoro, pero no exigimos que nos paguen por cada actuación, pero sí que nos ayuden en los discos, o los artistas de distintas ramas que puedan comprar sus materiales y que los ayuden en eso también.

No le quitaría nada, me gustaría que las instituciones puedan auspiciar más al artista local y a la cultura, que dejen de traer artistas del norte, cuando acá hay un montón de gente para reconocer. Me encantaría que fuéramos más unidos.

Diego, además de hacer música en el grupo los Reyes del Pago, está dando clases particulares, su teléfono de contacto es 2974208691 y su mail es diego_rey18@hotmail.com.