El viaje de Giampaolo Samá

El viaje de Giampaolo Samá

Giampaolo Samá es un italiano argentinizado, multifacético artísticamente hablando… Dentro de lo que es el teatro, realiza fotografía, actuación, musicalización, iluminación, entre tantas otras cosas. En el marco de una charla abierta sobre el teatro, contó que en su país natal lo premiaron por una obra de su autoría como argentino pero le pidieron la realización de esta en italiano. Se mudó a Argentina por amor, ya que en una de sus vacaciones en nuestro país se enamoró de su actual mujer. Decidió dejar su vida y mudarse a un país que tilda de generoso, en el que aprendió, por las distancias idiomáticas, a callarse y lograr ver el entorno.

Actualmente está presentando un unipersonal, en el que interpreta a veinte personajes distintos, porque según su definición propia hacer teatro es hacer síntesis, se debe poder llegar a hacerlo con materiales muy limitados. Giampaolo se autodefine como una persona exitosa porque logró poder vivir de lo que ama…

¿Que fue lo que te llamó la atención de la propuesta de venir a una ciudad como Comodoro, tan lejana de la capital?

Por empezar curiosidad. Me encanta poder tener la oportunidad de conocer la Argentina, pero conocerla toda, no solo Buenos Aires. Hay otro país afuera de Buenos Aires y bien distinto. Ramiro del Teatro Dislocador me convocó, y acepte con mucho placer por este motivo y porque necesito llevar mi trabajo por donde sea. Es un trabajo de teatro independiente, a puro remo… O sea que cuando tenes la oportunidad de mostrarte, hay que aprovecharla siempre.

Sabemos que sos multifacético dentro de lo que es el teatro, ¿qué es lo que más te atrae dentro de esta disciplina?

Me gusta hacer un poquito de todo, dentro de las obras que escribo yo. Hace 28 años que me dedico al arte teatral, antes en Italia tenía mi compañía en Roma, pero cuando llegue acá tuve que arrancar de cero. De a poquito y por la exigencia de querer volver a escena me escribí una obra y dije “bueno probamos”. No digo que soy un dramaturgo, soy un actor que se escribe sus obras y me gusta escribirme las cosas que actuó. Así que bueno, empecé a escribir. También en Italia musicalice mis obras, estudie música y sobretodo pianoforte pero no lo toco hace años, cuando entendí que era mejor que lo tocara alguien que sepa realmente. Pero me quedo la pasión por la música, y musicalizar lo que vengo pensando, mis locuras teatrales.

Soy fotógrafo también, de teatro en particular. Fue algo que explote mucho más en Buenos Aires, cuando yo llegue al país no hablaba el idioma, así que la fotografía era una manera de expresarme y permanecer dentro del mundo del teatro.

Me gustan las luces también, iluminar lo que hago. Un poquito de todo. Estudie con una formación bastante amplia. Tuve clases de iluminación, de teatro de varias formas, clásico y más moderno. Así que salí de la escuela después de tres años con un panorama en muchas herramientas, después estaba en mí aplicarlas.

Lo que te trajo a Argentina fue el amor, contanos la experiencia de chocarte con una cultura y un idioma distintos al tuyo.

Bueno, utilizaste la palabra justa, chocarme. Fue un choque, llegue  muy inconscientemente pensando que la Argentina es una Italia afuera de la Italia y que me iban a recibir como espere. No fue tan así, me costó un poco, fue chocante tener que acostumbrarte a una ciudad tan ruidosa, grande y enérgica como es Buenos Aires y  tan aislante donde si no te conoce nadie, nadie te busca. Los primeros tres meses, siempre hago este chiste, mi teléfono sonada y me llamaba Movistar, era el único que me llamaba (risas). Fue un trabajo muy lento, de día a día, conocer gente nueva, hacerse conocer, proponerse y ofrecerse. Ahora la elijo cada día más.

¿Como ves el teatro argentino?

Viva, vivísima, en el sentido más positivo del término. Buenos Aires es una ciudad que cada tanto, con las debidas diferencias, es como Paris del 1800 donde todo pasaba allí, acá en Argentina pasa todo en Buenos Aires, la tele, la publicidad, un poco de todo. Ni hablar del teatro, más de mil obras semanales, ahí solo quien no quiere hacer no hace.

El teatro es la cosa más estimulante. Yo tuve dos opciones cuando me fui de Roma, volver a mi pueblo, abrir una escuela y ser un profesional, que en mi pueblo no había, o seguir aprendiendo y desafiarme. Fui a mi pueblo, me abrí la escuela, la cerré, tire plata y me mude a la Argentina.

Son todas experiencias…

Hay que equivocarse, porque solo equivocándote podes aprender algo.

¿En qué parte de Italia vivías?

Soy calabrese y me recibí en filosofía y  letras con una especialización en artes en Roma. Viví diez años en Roma, y en el 2006 vine por tercera vez a Argentina y me quede. Volví un rato a Italia a ver que hacer de mi vida y decidí volver, mudarme e intentar.

¿Qué le queres decir al público comodorense?

Que vengan a ver “El viaje una comedia poco divina”. Si no leyeron La Divina Comedia no es un problema, la van a entender. Si no hablan en italiano, tampoco es un problema, la van a entender porque actúo en castellano un poco raro (risas). La vamos a pasar bien,  es una propuesta divertida, que estimula a meterse en este mundo. No por nada La Divina Comedia es un clásico, todavía  vivo.

Es una manera muy particular de hacer teatro, soy yo solo, son veinte personajes y un títere.

el viaje